"Hagamos arte, porque este debe salir a las calles, porque debemos crear nuevos códigos artísticos,porque es necesario transgredir las barreras que representan los espacios convencionales donde encontramos manifestaciones artísticas, porque la vida y el arte no son museo, ni teatro y porque el mundo es un escenario para el artista verdadero, hagamos arte.
#arteparatodos
#noimportaelescenario
#elqueespericodondequieraesverde
#elverdaderoartistaloesdondesea"
En el muro de facebook de Daniel Malabarearte encontré este texto y me hizo pensar en la variedad de shows que he visto en el semáforo, tanto en videos como en las calles Xalapeñas. La evolución del arte tanto en el malabar como en el "semaforeo", en el arte callejero. Me ha tocado ver como se ha consolidado el movimiento cirquense, malabarero. El malabar como deporte, como arte y como oficio. El oficio del arte, del ser artista, el hacer arte. Y el semáforo también como apuesta de vida, una forma de subsistir de acuerdo a una forma de entender la realidad. Incluso como resistencia. Ya es algo muy amplio, complejo.
Aunque no sabría bien si actualmente del semáforo se puede subsistir, si es una fuente de ingresos extra. Pero también es una herramienta para llevar el arte a las calles, resignificar los espacios. Entonces, bajo este contexto, me pregunto, ¿Porque es que nos dan monedas? ¿Que es lo que hace que decidan recompensar el show que se le ofrece?
Creo que puede haber varios factores, uno de ellos es una ética o conciencia donde gente comprende que la riqueza hay que repartirla y/o que alguien que se esfuerza de alguna manera para subsistir merece ser recompensado. "Al menos no esta robando o haciendo cosas malas" pueden pensar. Muchas veces al darme monedas me desean buena suerte y se nota en su tono de voz que realmente les interesa que eso pase. También están los religiosos que tienen una ética de compartir. La empatía es algo muy natural entre los humanos, se refleja de muchas maneras. Desde que existe las comunidades humanas existe la empatía.
Otras monedas llegan por gente a la que le gusta tu show, mientras más te esfuerces en ofrecer un buen espectáculo este será recompensado. En esta época donde hay mucho semaforista debido a una gran variedad de factores como la recesión económica, el aumento de miembros en la cultura circense, incluso el aumento de población en general pues hace que se necesita un show mas elaborado para sorprender a un automovilista que esté acostumbrado ya a ver malabaristas en el semáforo. Tal vez haya automovilistas que tengan que seleccionar a cual semaforero darle una moneda y la calidad del show pudiera ser algo que le haga decidir. Al menos en Xalapa, donde hay una buena cantidad de semaforistas. La innovación es importante.
Otra vez regresando a las reflexiones acerca de Mi producto. Otra vez de regreso a este blog, que tanto he disfrutado escribir. Otra vez de regreso al "semaforeo", que tanto disfruto ejercer.
Malabareando se entiende la gente.
Ya tenía algunos meses de no aparecerme por aca, prácticamente desde que entré a trabajar a un diario y dejé de ir al semáforo, pensando que con el sueldo que me ganaba me iba a alcanzar bien para mis gastos. Fue una decisión fácil, me costó convencenrme que a pesar de lo mal que yo vea las relaciónes laborales en el sistema económico actual me era necesario conseguir trabajo. En su momento estuvo bien, venía saliendo de una operación y no podía hacer gran cosa. Hace unas semanas regresé a trabajar al semáforo, el trabajo resultó ser igual a las malas experiencias que he tenido. El patrón resultó tener la fiabilidad de un político... de hecho según se quiere lanzar como candidato a no se que en las elecciones que vienen. No pagaba a tiempo y ni siquiera daba la cara, parecía que no le importara su diario (El cual por cierto es solo un negocio sin ninguna vocación periodística).
Después de darle dos oportunidades decidí salirme definitivamente. Y volví al semáforo. Como no había dejado de practicar (Desde diciembre me mudé aun departamento donde puedo entrenar bien en mi sala, pues tiene una buena altura para lanzar 4's y 6's con clavas y hasta 8's y 9's en pelotas) comencé a limpiar una rutina (próximamente subiré un video para que la vean) y no me ha ido tan mal. En estos tiempos de crisis económica, política, ambiental y no se que tantas mas crisis el empleo informal es mas cómodo, seguro y eficaz para la subsistencia. Claro que tiene sus contras, pero son las mismas contras que tiene la mayoría de los empleos actualmente.
Los empleos que dan seguridad social regularmente son mal pagados y muy exigentes (como si el hecho de trabajar fuera una ayuda del patrón, algo absurdo viendo que precisamente los trabajadores son los que hacen ganar a los patrones) y aquellos que dan una paga medianamente buena no tienen seguridad social y muchas veces ni siquiera seriedad en el pago. Hace poco leí Aquí acerca de como el crimen organizado es una tentación grande para la juventud en los sitios mas conflictivos, con este tipo de subempleos que existen no me sorprende. Las oportunidades para los nuevos profesionistas son casi nulas, ¿Que se espera para los no profesionistas?.
He vuelto al semáforo y será para quedarme un buen rato. Incluso le haré caso al buen Echevería y trataré de sacar un personaje para mejorar el show que doy allí. Me encanta malabarear y me gusta el ambiente que a veces se genera en el semáforo, pero me da tristeza el hecho de hacerlo mas por necesidad que por gusto. Pobre México que desperdicia a sus jóvenes entre sangre, ignorancia y represión.
"Mientras mas pobreza hay, mas alegria se ve, en las calles hay color..."
Mientras malabareo en el semáforo a veces me pregunto que respondería si alguien me preguntara cual es el servicio que ofrezco. Tratando de encontrar una respuesta me planteo otra pregunta ¿Que pensarán los automovilistas que me dan una(s) moneda(s)? Cada respuesta a esa pregunta es un producto.
Ofrezco un poco de diversión en medio del caótico ambiente de la ciudad. Brindo la oportunidad de sentirse altruistas a la gente. Hago sonreír a niños (y así tal vez dar un poco de paz a los padres). Doy el ejemplo de que la dedicación y el ingenio pueden sacar a alguien adelante sin necesidad de lastimar a otros. Hasta sirvo de ejemplo para padres que les piden a sus hijos el seguir estudiando (para que no acaben malabareando en un semáforo). Soy todo un mercader de sensaciones.
Y lo mejor de todo es que no tienen que darme una moneda si no quieren, también me encanta recibir comida (la fruta es lo mejor) o cualquier objeto (o sustancia) con la que gusten cooperar. Las sonrisas cuentan. Incluso una mirada de desprecio me hace sentir bien por ser a quien se la dan y no quien la da.
Malabareando se entiende la gente.